Jueves 06.03
A mi mamá se le ocurrió agarrarnos a mí y a Héctor y llevarnos en la mañana a La Sebastiana.
Mi alarma sonó a las 9, y yo ultramegasuperduper muerta de sueño, después de haber salido el día anterior con el mala influencia de Titin, lo llamé para que se levantara. De milagro ya estaba despierto… y mi mamá también, así que me duché rápidamente para irme en micro hasta Recreo (Titin vive en recreo… gracioso ¿no?). De ahí vimos una micro q decía Valparaíso, y nos subimos nomás porque si no nos llevaba donde queríamos, al menos nos iba a dejar más cerca. Y le achuntamos. Micro que te dejaba a media cuadra de La Sebastiana. Suerte.
Entramos a la casa… mentira, no no no. Primero queríamos entrar pero estaba lleno, así que nos quedamos en la tienda de souvenirs, donde Titin partió con sus comentarios de “Oye… ¿qué era Neruda? ¿Tenía una banda… era cantante…?” y la gente mirándolo con la peor cara del mundo. Después entramos… y me encantó. Bonito, armonioso, tranquilo y a la vez juguetón. EL lugar. EL lugar para escribir. Tantos rincones donde perderse, tantos lugares que encontrar… y la decoración… no boten nada, todo sirve si sabes dónde ponerlo. Esa era la idea me parece. Lo que sí, creo que no la alcancé a ver toda. O sea, pasé por todas partes, eso lo sé, pero de ahí a poder asir el lugar… es que ¡es tanto! Creo que la parte en la que dejé de ver fue cuando entré al comedor, mire por el graaaaaaaaaan ventanal y el mar estaba frente a mí… y al lado un cartelito que decía: “El Océano Pacífico se salía del mapa. No había dónde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana.” Ahí morí. O sea estar mirando y leer eso al lado… no te deja ver nada más. Así que me queda pendiente otra visita, para poder ver las otras cosas. Lo que me quedó claro es que con una casa así imposible no inspirarse. Ahí uno entiende por qué él le escribió tanto al mar. O como diría Titin “Ningún brillo Neruda. Con una casa así cualquiera escribe.” Después había afuera una feria artesanal y fuimos a verla y yo me compré un estuche lindo. Y Titin un llavero… que dijo que había que elegir entre Allende, Victor Jara y el Che… pero Neurda no, por comunista :P
Bueno… después tomamos micro (la misma de antes porque no pasan otras aparentemente por ahí) y nos fuimos a la Plaza San Luis, en Cerro Alegre…
(continuará xD)
A mi mamá se le ocurrió agarrarnos a mí y a Héctor y llevarnos en la mañana a La Sebastiana.
Mi alarma sonó a las 9, y yo ultramegasuperduper muerta de sueño, después de haber salido el día anterior con el mala influencia de Titin, lo llamé para que se levantara. De milagro ya estaba despierto… y mi mamá también, así que me duché rápidamente para irme en micro hasta Recreo (Titin vive en recreo… gracioso ¿no?). De ahí vimos una micro q decía Valparaíso, y nos subimos nomás porque si no nos llevaba donde queríamos, al menos nos iba a dejar más cerca. Y le achuntamos. Micro que te dejaba a media cuadra de La Sebastiana. Suerte.
Entramos a la casa… mentira, no no no. Primero queríamos entrar pero estaba lleno, así que nos quedamos en la tienda de souvenirs, donde Titin partió con sus comentarios de “Oye… ¿qué era Neruda? ¿Tenía una banda… era cantante…?” y la gente mirándolo con la peor cara del mundo. Después entramos… y me encantó. Bonito, armonioso, tranquilo y a la vez juguetón. EL lugar. EL lugar para escribir. Tantos rincones donde perderse, tantos lugares que encontrar… y la decoración… no boten nada, todo sirve si sabes dónde ponerlo. Esa era la idea me parece. Lo que sí, creo que no la alcancé a ver toda. O sea, pasé por todas partes, eso lo sé, pero de ahí a poder asir el lugar… es que ¡es tanto! Creo que la parte en la que dejé de ver fue cuando entré al comedor, mire por el graaaaaaaaaan ventanal y el mar estaba frente a mí… y al lado un cartelito que decía: “El Océano Pacífico se salía del mapa. No había dónde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana.” Ahí morí. O sea estar mirando y leer eso al lado… no te deja ver nada más. Así que me queda pendiente otra visita, para poder ver las otras cosas. Lo que me quedó claro es que con una casa así imposible no inspirarse. Ahí uno entiende por qué él le escribió tanto al mar. O como diría Titin “Ningún brillo Neruda. Con una casa así cualquiera escribe.” Después había afuera una feria artesanal y fuimos a verla y yo me compré un estuche lindo. Y Titin un llavero… que dijo que había que elegir entre Allende, Victor Jara y el Che… pero Neurda no, por comunista :P
Bueno… después tomamos micro (la misma de antes porque no pasan otras aparentemente por ahí) y nos fuimos a la Plaza San Luis, en Cerro Alegre…
(continuará xD)