
Quiero naranjas que, tranquilamente, paseen por la playa en silencio.
Quiero naranjas que sientan que no están solas, pues al mirar hacia atrás - o hacia el lado- vean un apoyo constante.
Quiero naranjas que bailen, canten y salten por la felicidad de la otra... y que abracen cuando estén tristes.
Quiero naranjas que - a diferencia de las otras naranjas- sepan que cuando algo es secreto, es secreto.
Quiero naranjas que filosofeen, y piensen mucho sobre las pequeñas cosas de la vida.
Quiero naranjas que, de vez en cuando, se critiquen mutuamente.
Quiero naranjas que se aconsejen y se escuchen.
Quiero naranjas que entiendan que, a veces, problemas enanos, a nuestros ojos se tornan enormes.
Quiero naranjas que se quieran.
*a veces me olvido que tengo una naranja justo así
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